domingo, 20 de septiembre de 2009

El precio de un amigo


Hoy dos preguntas fáciles:

Primera pregunta:  Cuánto hace desde la última vez que dejé a mi jefe tirado en el extranjero?  Pues bastante, la verdad.  De aquella vez que iba a Mumbai y me llamó desde Dubai (esta no os la he contado, creo).
Segunda pregunta: Cuánto hace desde la última vez que se me suicidó una nevera?  Aproximadamente un año, de la nevera del minipiso y el técnico que la confundió con una lavadora, más los amagos de avería la nevera del piso nuevo.

El jueves puse ambos contadores a cero.  Dejé a mi jefe tirado en Varsovia, después de que durante el desayuno mi nevera me hiciera un corte de mangas y se fundiera.

Lo de mi jefe está arreglado.  Le indiqué mal una hora, el minubús de empresa salió de Varsovia sin él y tuvo que llegar al lugar de la reunión general en las afueras de Varsovia en taxi y en modo "siga ese minibús!".  Destaco tres momentos míticos:  Cuando me di cuenta del error.  Cuando le mandé a mi jefe la dirección del lugar por sms para que se lo puediera enseñar al taxista polaco, y cuando el honor y mi jefe me obligaron a llamar a la organizadora de la reunión y decir "mea culpa".  En la oficina nuestra disfrutaron como enanos porque me veían correr arriba y abajo con ronchones de sudor, mientras me flagelaba con un gato de siete colas imaginario, y gritaba por el inalámbrico "It's my fault!  My boss will be late bacause I gave him a wrong time!  It's my fault!!"  Esta historieta va a ser mítica.

Y hablando de la nevera, el jueves petó, después de estar toda la semana haciendo el tonto.  Y ahora mismo estoy sin nevera porque mi amigo V. (si no recordáis de que hablo, dadle al link) al clavar el dedo en el botón de supercongelación PARTIÓ (dicho por el mecánico) una pieza que han tenido que pedir a fábrica y me va a costar 160€, reparación incluída.  Por si alguien tiene curiosidad, la pieza es una placa verde donde van todos los circuitos de la nevera, y encima los botones.  Pues hundió tanto el botón que dañó los circuitos.  El técnico espera la pieza para el miércoles, y por suerte aún no había hecho la compra grande del fin de semana y he tenido que tirar muy poca cosa.  Pero jode un rato largo no tener mi cervecita fría para tomar mientras veo las series.

He pensado mucho en ello.  Y volver a sacar el tema de la nevera es definitivamente darle una patada en el culo a nuestra amistad.  Con ese sentimiento de culpa tan grande que tiene que le lleva a acusar a gritos a todo el mundo menos a si mismo, prefiero pagar yo la pieza, que al fin y al cabo sólo es dinero, y correr un estúpido velo.  Voy a tomármelo como si fuera el precio de nuestra amistad.

Me di cuenta que lo mío con las neveras no es normal cuando llamé al técnico de Fangor y me dieron la dirección de mi minipiso.  Ahí me acordé de la otra nevera que me amargó la vida, y de que lo mío con las neveras es para preocuparse, porque hasta la operadora flipaba de que en un año hubiese roto dos neveras diferentes, en dos pisos diferentes.  Les empiezo a tener miedito...


Y a parte de esto, no ha pasado nada interesante en mi vida, interesante como para postear, quiero decir.  La sandiíta me temo que no va a crecer más y el lunes casi pierdo la vida cuando fui a comprar bragas y me pilló la tormenta del siglo, el agua por los tobillos.  Y eso es todo amigos.  Si no me pasa nada interesante que contar, estoy pensando en sacar viejas anécdotas del baúl de los recuerdos, por ejemplo por qué mi jefe se quedó tirado en Dubai.  O también puedo revelar cómo van mis planes para dominar el mundo.  O cómo mi gata a aprendido a vomitar sobre nuestas cosas para demostrar su descontento.  Algo se me ocurrirá, o algo me ocurrirá a mi, lo que sea antes.



domingo, 6 de septiembre de 2009

Confesiones


Hola, me llamo Cuca y la última vez que encendí mi tele por propia voluntad fue el 8 de abril del 2009. Y la vez anterior el 29 de diciembre de 2008. Las dos veces porque tenía a la misma amiga pasando la noche en casa, y habla tanto, pero tanto, que al final le puse la tele para que me dejara en paz mientras yo iba y me tomaba un analgésico para el dolor de cabeza. Aún así seguía narrándome lo que veía en la pantalla. Por eso me acuerdo bien de las fechas.

Cuando yo digo que no veo la tele, es cierto. Bueno, no, os estoy mintiendo: La veo cada vez que cruzo el comedor, pero nunca la enciendo. Quien lo hubiese dicho, a mi, que me pasé mi infancia y adolescencia organizando mi vida alrededor de la programación de la tele. Pero mira, así van las cosas. Cuando me mudé al minipiso sólo me molesté en sintonizar la 2, para ver Plutón BRB Nero, pero como colgaban los capítulos en su web, pasé a ver la serie online y mi tele siguió siendo un electrodoméstico negro y cubierto de polvo que veía (apagado) cada vez pasaba por delante.

Y es que... al principio me cansé de perder el tiempo viendo basura en la tele, miraba la programación en internet, y si me convencía lo veía. Pero las cositas que me gustan se acaban tan tarde, que nunca veía el final, y esos anuncios tan largos hacían que pillara un libro, y para cuando volvía la serie o pinícula, ya me había enganchado al libro. Y el colmo fue descubrir las series online (ooooh, diox mío, el Megavideo, santo patrón de mis noches de series! Gracias IP movil!). Como dice mi lema "No hay bastante ciencia ficción en la tele como para molestarme en encenderla". Lástima de Calle 13, pero bueno, tampoco iba a pagar por verla.

Pues eso, que la tele ni por asomo. Imaginaros que me mudé al piso nuevo en febrero, y hasta que mi amiga y su maleta no vinieron en abril no me molesté en enchufarla y comprobar si la tele aún funcionaba (y funcionaba, aunqué durante unos momentos soltó un revelador olor a polvo quemado).

Esto es bueno. Tele caca. Internet bueno. Cine bueno. Libros muy buenos. Amigos buenos. Amigos con tele ERROR ERROR ERROR!! Ahora no puedo ver la tele ya más. Y por razones físicas, no de intelectualoide repelente, que os veo venir! Y no es oro todo lo que reluce.

Para empezar, si está la tele encendida y oigo voces, no puedo obviarla como hacen los demás y seguir una conversación normal. Es un estímulo más, como las voces de mis amigos, y me trae loca. Ahora si voy a casa de alguien tengo que pedir o que le bajen el volumen o que me dejen sentar lejos de la tele o incluso de espaldas. Y lo pero de lo peor es que me mareo hasta sentir náuseas. Vamos, ayer estava con O. y V. viendo Farenheit 9/11 y me tuve que pirar sin ver el final, porque me puse blanca como el papel, con nauseas y dolor de cabeza! Normalmente si salgo al balcón un rato, o me voy a la cocina a buscarme un vaso de agua se me pasa, pero ayer tuve que irme, y al llegar a casa ibuprofeno y a la cama. NO ME DIGAIS QUE NO ES FUERTE!!!

Esto me dio dos pistas muy importantes: Uno, que el problema ya no es la programación de la tele sinó la tele en si. El aparato. Esos píxels y lucecitas y ese volumen atronador con que la ponen. Una peli, vista en la tele, me marea igual. Y paso al punto más importante, mi 0'5 mísera dioptría de miopía está emperrada en que yo no vea la tele en su sentido más literal.

Dice mi óptica de confianza que no debería llevar gafas, que si puedo ir al cine (y puedo), e ir por la calle sin problemas (bueno, problemas tengo porque nací torpe, yo la farola la veo, pero me la como igual) que no me ponga gafas, que es un nombre muy feo (perdooooón por el gag! No lo puedo evitar, juas juas juas! Me parto yo solo frente a la pantalla, jijiji!). Y para lo poquito que yo veo la tele, ni hablar, no me sale a cuenta.

Así que hijos míos, mi relación con la tele está casi finiquitada. De la TDT ni hablamos, ni tengo ni tendré (pa' qué?!). A los que se pregunten si no ver la tele me da problemas sociales (como no poder intervenir en las conversaciones, o no enterarme de las noticias) les diré que no. Primero porque esas conversaciones ya no me interesaban antes (nadie habla de ciencia ficción en los descansos para café), y porque para enterarse bien de las cosas con internet me basta y me sobra. Y cómo solucionaré lo de ver pelis con mis amigos? Pues el truco del almendruco, no mirar le tele fijamente, ni de frente, y hacer pausas (ir a la cocina, al baño, al balcón, a tocarles la moral a mis amigos...).

Y otras cosas buenas que tenga no ver la tele? Pues cada vez que veo una tele encendida es como una sorpresa, todas las series son nuevas, los presentadores o están más viejos o son pipiolos desconocidos para mi, no me indigno con los programas del corazon y sobre todas las cosas (esto a mis amigos les ENTUSIASMA, a veces me ponen la tele para ver mi reacción, que cabroncetes que son, jejeje) TODOS LOS ANUNCIOS SON NUEVOS PARA MI!!!! Siempre es como verlos por vez primera! Esa emoción que sentimos todos (el que no, miente cual bellaco) de ver una anuncio nuevo, yo la siento cada vez que veo una tele encendida! Y ahora es el momento de las confesiones.

Ejem. Lo he estado postergando con excusas y anecdotillas de mi relación con la tele, pero éste era el obejtivo del post: Confesar.

Ejem. No os riais de mi, vale?


Ejem..... esto....


Ayer, 5 de septiembre... vi por primera vez al ABEJONEJO!!!!!


ME ENCANTA EL ABEJONEJOOOOOOOOOOOO!!!

PERO QUE MONOOOOOOOOOOOOO!!!

QUIERO UN ABEJONEJO EN MI VIDA PERO QUE YA!!!!

AAAAAAAAAAABEJONEJOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!
I LOVE YOU ABEJONEJOOOOOOOO!!!!


Mis amigos se hacían pis encima de la risa. Pero me da igual, yo quiero uno.