jueves, 25 de junio de 2009

Trocitos de papel

 
Estoy de vacaciones.  Me duele la cabeza un montón a causa del desorden de sueño y comidas que llevo, pero me da igual.  Ya se me empieza a notar la marca del bikini a fuerza de salir a la terraza.  Otros ya estarían color chocolate, pero es que a mi el sol me da pereza, y cuando salgo a tomar el sol es como una incursión en terreno enemigo y cualquier excusa es buena para volver al agradable frescor del piso. 
 
El sábado me leí tres libros, acabé uno a las cinco de la mañana, el siguiente después de comer y el tercero antes de acostarme.  Hoy he terminado Tokio Blues, de Haruki Murakami, y de repente me he acordado de algo muy importante.
 
De pequeña yo tenía pocos amigos, y con los pocos que tenía a veces no me apetecía hablar de según que cosas, y tomé una costumbre curiosa.  Cuando me apetecía hablar de algo, pero no con nadie, pillaba un trozo de papel y lo escribía.  Jejejeje... justo como ahora, no?  Cuando se juntaron muchos papelitos empecé una libretita, y luego otra, y otra...  las primeras las he releído alguna vez, las últimas jamás, son un horror.  Basura sentimental, como dicen por ahí.  Hay una serie de libretitas que son la leche de malas.   La cosa es que me colgué de un chico que salió huyendo (casi literalmente, era verme y dar media vuelta) y decidí que todo lo que no le podía decir en cara, para no quedármelo dentro, lo iba a escribir.  Esas libretas no las quemo porque seguro que antes de arrimarles la cerilla no podré evitar echarles un ojo y me moriré de la vergüenza.  Por lo tanto tenemos libretas buenas (es un decir) y libretas malas (cutrez garantizada).
 
Total.  Que yo recuerdo vagamente que cuando tenía once o doce años me sentía tan mal que dediqué una tarde a escribir cómo quería ser de mayor.  Exactamente como me imaginaba que sería el día que cumpliera treinta años.  Y falta un mes para mi cumpleaños.  Después de escribir eso, que apuesto a que será tan malo como todo lo que yo escribía entonces, lo "olvidé".  Supongo que llegaría la merienda, o me iría a la piscina o a jugar con el gato.  Yo que sé.  Pero ahora me apetece releerlo y no se en que libreta estará.  Pensar que tengo que revisarlo todo me da mareos, y aún así creo que lo haré.
 
Si me veis revolcándome por el suelo y sacando espumarajos por la boca es que he encontrado un trozo especialmente malo. 
 
Os mantendré informados.
 
 

domingo, 7 de junio de 2009

Dátiles con beicon

 
Con M. las cosas están bastante bien.  Me dio la oportunidad de echarle una buena bronca el día que me llamó para contarme que había pasado el fin de semana con Charlie Brown y que le había contado a Gen que lo había pasado en mi casa.  Guardar secretos, vale.  Encubrir, para nada.  Lo entendió, me pidió perdón y ahora parece ser que ya estoy fuera del huracán.  Que se apañen ellas dos. 
 
Precisamente con M. fui a una fiesta el viernes, y conocí a la pareja de vegetarianos más insólita que haya conocido jamás.  Argentinos y artistas ambos.  Muy simpáticos y parlanchines.  Él podía mantener una conversación sólo sin necesidad de que los demás abriéramos la boca y ella le daba aliento.  Yo le había echado el ojo al plato de dátiles con beicon... y esperaba el momento en que la gente se lanzara sobre la comida para tener un tete a tete con los dátiles.... ñam!  En eso se apareció la anfitriona de la fiesta y les preguntó a los artistas si la comida les parecía bien.  Ellos lo vieron como una oportunidad para explicarnos más cosas sobre ellos y a la par hacer apología de la dieta vegetariana.
 
 
"Si la comida bien, veo mucha carne, pero no se preocupen, ya hemos visto que hay algo que podemos comer.  Porque saben?  Aquí mi chica y yo somos vegetarianos.  Deberían probarlo.  Yo tenía diez kilos de sobre peso, y a ella no le gustaba nada la carne, ni su sabor, ni la textura, tampoco le gustaba el pollo, y todo lo que viniera del mar le daba asco, en consecuencia se alimentaba fatal"
 
Ah, que el pollo no es carne.  Tenemos carne, pescado y pollo. 
 
"Entonces un amigo nos habló de la dieta del jarabe de arce, que tienes que tomar jarabe de arce y haces una dieta depurativa, porque a los que coméis carne os tengo que decir que estáis llenos de toxinas y residuos y es muy perjudicial.  Entonces empezamos a alimentarnos bien y descubrimos la cantidad de recetas vegetarianas, que no se trata de comer sólo ensaladas como cabras!"
 
Bien, vale, comida vegetariana, rica rica.  Nada que objetar.
 
"Y nos va divino.  Yo perdí nueve kilos en tres meses, y mi chica empezó a comer mejor.  Ya que estaba en eso de buscar recetas vegetarianas me informé, y descubrí maneras de cocinar para que ella comiera mejor, y ahora ya le gusta el pescado.  Preparo salmón sobre un lecho de naranjas, vean, y dorada y otros peces, con aderezos, que se lo come y dice que no sabe para nada a pescado.  En serio les digo que desde que somos vegetarianos nos va mejor.  Eso que dicen que si faltan vitaminas, que si anemias... puro cuento.  Chicos, en serio que deberían probar".
 
Mmmm... salmón con naranjas.... lo probaría, si.
 
"Pero por otro lado somos humanos, a veces nos damos nuestros caprichos, por ejemplo ella a veces come una torta de chocolate, pero no pasa nada, no es como comerse una res.  Y  yo por ejemplo,  me voy a permitir comer un dátil"
 
Y se zampa un dátil con beicon.  Será mamón!
 
"Vieron?  Comí beicon y no pasó nada.  Y yo lo reconozco, comí beicon, no engaño a nadie"
 
No, no, tranquilo, si te hemos visto. 
 
"Ah, claro y luego tenemos las identidades culturales.  Porque a los catalanes les quitamos el pan con tomate y se mueren, no van a renunciar a ello porque es cultural, forma parte de la identidad del individuo, como los asados argentinos.  Un argentino sin asado no es un argentino, Hay que tenerlo en cuenta, cuando hacemos un asado hay que comerse un choricillo, mínimo, porque es nuestra cultura".
 
Lo dejo aquí porque el rollo siguió y siguió... Pero si ser vegetariano implica salmón a la naranja, dátiles con beicon y de vez en cuando un asado argentino... la verdad es que me estoy planteando dejar de ser una carnívora desalmada. 
 
 
 

lunes, 1 de junio de 2009

Vacío sideral o la calma antes del temporal

Éste ha sido, creo, el fin de semana más aburrido del año.  Como queda aún mucho 2009 por delante, ya veremos si se lleva premio o no.
 
Cuando era más jovencita, me moría de ganas de salir de fiesta por ahí, pero cuando llegaba a las discotecas me aburría soberanamente.  No soy para nada un animal social, y seamos francos, ahí se va buscando roce humano.  Bailar también?  Yo bailo más a gusto en la cocina.  Por eso me he comprado unos cascos retro, verdes, enooooormes que le dan a mi cabeza aspecto de melón, para bailar en la cocina hasta rebentar.
 
Así que este fin de semana de tres días (laaaaargos días), he:
 
1. Ido al Salón del Cómic dos veces.
2. He ido a comer a casa de mi madre
3. Fui una noche a casa de V. a ver la tele.
 
A parte de eso, me he espachurrado por turnos en el sofá, el banco de la cocina, la tumbona de la terraza y la cama para leer.  He liquidado dos libros y un arsenal de tebeos.   Es como si se hubiera abierto la compuerta de la nave y hubiera arrastrado hacia el espacio toda mi vida social, la poca y racionada que tengo.  Quién no está liado con la familia está fuera, o empantanado en algo.  Hace un rato he salido a la terraza otra vez para admirar mis geranios y que los vecinos se rían de mi pinta con los cascos.  Les estaba quitando las flores secas cuando me he puesto a pensar que esto es la calma antes del temporal.  Porque para el resto de los humanos ha llegado la primavera y yo lidio con las consecuencias.  Como siempre, me van a llover problemas.
 
Ains... por dónde empezar...  Por Eli, que es lo más fácil.
 
Mi amiga tiene novio nuevo.  Sacado de intenné.  No lo soporta nadie.  Lo aguantamos porque es el elegido de Eli, pero la verdad, lo odiamos a morir.  Primero le estropeó las vacaciones a una de nuestras amigas, que se fue con Eli una semana a una bonita ciudad italiana, cuando se les presentó por sorpresa en el apartamento, sin querer compartir gastos ni pagar nada, luego le exigió a Eli que dejará a nuestra amiga ahí y se fuera con él a casa, lo que provocó peleas a gritos.  Como no logró llevársela, se quedó hasta el último día, amargando las vacaciones.  Ella?  Encantada.  Cuanto más se parezca una relación a una película americana, más convencida está de que le espera un futuro esplendoroso con final feliz y vestida de blanco.
 
Este fin de semana alquilaban apartamento en la Costa Dorada.  Me dijo que si quería ir con ellos( si, si, fin de semana romántico, y yo ahí que pinto?).  Me dijo que si quería irme con ellos a Holanda este verano.  En furgoneta.  Y durmiendo en la furgoneta.  Ejem... no.  Me he negado tantas veces y con un repertorio de excusas tan colorido que se empieza a notar.  Además es casi imposible librarnos del novio sin apartarla también a ella.  Una vez me llamó "Vente a cenar a casa, estaremos solas que mis padres no están y hablamos de nuestras cosas".  Pues no estábamos solas él estaba ahí.  Porque si.  Pobrecita, nos intenta meter a su galán con calzador.  Para Eurovisión unos amigos dieren una cena en su casa.  Al rato se presentó el galán.  Pillé a uno de los anfitriones de la manga y le dije "Que amables habéis sido en invitarle", ja! "a este no le ha invitado nadie, de hecho hablamos con ella y nos dio a entender que vendría sola".  Bueno, y más episodios del hombrecito este, pero me da pereza contarlos.  Tendré que hablar con ella y sincerarme, pero estas cosas se me dan muy mal.
 
Pero lo que me va a dar más problemas es la Turbulencia Interesante.  Vamos a ver.  En esta historia somos cuatro personajes.  Estoy yo, que ya me conocéis, está Gen, y está M.  También esta Charlie Brown.  Gen, M y yo quedamos bastante y solemos hacer viajes juntas.  Nos llevamos muy bien las tres.  Gen tiene desde su tierna infancia (literalemnte) un amor platónico que es Charlie Brown.  Charlie es un señor, que nos saca quince años de edad, pero muy divertido, y que es amigo desde hace muchos años de los hermanos de Gen, y recientemente también de M. y de la propia Gen.  Gen está pletórica de amor por su Charlie Brown, pero prefiere que siga así, platónico.  Aún así, cuando me presentaron a Charlie Brown hace unos meses, le encanté.  Cuando quedaba con ellas sin mi, no paraba de hablar de mi y siempre remarcando que "soy una chica muy interesante.  Y que que inteligente, que qué mente más rápida tengo, que si soy muy culta para mi edad, que si que claras tengo las cosas,... " según él soy la mar de interesante. Venga hombre!!!   Yo paso de él, es divertido y si, muy interesante, para que negarlo, en él es verdad, pero no tengo ningún interés romántico en Charlie Brown. 
 
A Gen eso le molesta.  A partir de ese día yo soy la interesante.  Ya no me llama por mi nombre.  Soy "La Interesante".  Por suerte hay más cochendeo que mala leche, y a mi no me molesta, Gen así libera su frustración y M. se lo pasa de lo lindo.  Hasta la noche de las cervezas.
 
Adivina adivinanza, cuál de las tres chicas salió un día, se encontró con Charlie Brown, se fueron a tomar cervezas y se lo trincó?
 
Yo??!!! NO.  Gen?!  NO!  M!!!!!!!  Si!!!
 
A M. le faltó tiempo para venir y contármelo al día siguiente, con amenazas de muerte si se lo contaba a Gen.  Quién se ha creído que soy?!  Yo no se lo voy a contar a Gen, sólo lo voy a colgar en internet.
 
Si sólo fuera una vez, no pasaría nada, pelillos a la mar, pero se está repitiendo.  Y yo sigo siendo La Interesante para Gen.  Y sus puyas hacia mi siguen siendo divertidísimas para M.  Aunque creo que ahora la interesante de verdad para Charlie Brown es M.  No quiero ni saber que pasaría si nos fuéramos de viaje juntas ahora.  Me espera un verano movidito.  La enamoráda platónica, La Interesante y La Que Se Lo Está Trincando.  Olé!!
 
Por suerte yo me reproduzco por esporas.