miércoles, 27 de agosto de 2008

Ay, mi madre, que pastelón!

Estoy enfermita.

 

He pillado un catarro descomunal full-equip: congestión nasal y, a la vez, un gran caudal de mocos que hacen que haya abandonado los pañuelos a favor del rollo de papel de water (si, incluso en el trabajo tengo el rollo aquí a mi ladito. Glamour cero, comodidad uno).  Dolor de cabeza, dolor muscular, picor en el cuello, tos,…

 

Es un castigo divino, una maldición gitana.  Y sabéis porqué?  Eh?  Por qué estoy así? Lo quereis saber?

 

Porque no me gustó Mamma Mia.  Ala.  Ya lo he dicho. 

 

Y claro, es algo que no puedes decir, porque todas y cada una de las personas que caminan sobre la faz de la tierra… vale, ahora sin exagerar: todas y cada una de las personas que pateaban el asfalto de BarnaCity en agosto han visto y ADORAN Mamma Mia.  Y cada vez que digo que no me gustó me echan un mal de ojo y así he acabado, hecha un trapo.

 

Pocas veces me he sentido tan solita… en esa sala de cine, viendo que era la única que quería cortarse las venas…  Yo ya pasé mi fase Abba-fan las navidades pasadas, así que tengo toda su discografía bastante aburrida.  No soy fan de NINGUNO de los actores (pero que ni del Brosnan), cantan MAL, el hilo argumental es imposible que te aburra porque no existe, es ñoña y previsible,… si, lo se "y que esperabas?",  pues resulta que es justo lo que aparenta: ñoña, facilona, previsible, desafinan canciones de ABBA, hay enredos de vodevil, el amor siempre triunfa, y eso es lo que a la gente le gusta tanto y a mi casi me deja frita en la butaca.  Ah!  La localización es fantástica, menos cuando se pasan al cartón piedra, claro ¬¬

 
Que porqué fui?  Pues porque no esperaba encontrar lo que prometían en la publicidad!  Abba, payasadas, amor, enredos,... Es broma.  En realidad queríamos ver Zohan, pero se nos pasó la hora (creo que esta excusa es incluso peor, pero lastimosamente es la auténtica).
 

Si hasta me siento mala persona por pensar así.  Bueno, si me siento mal por no gustarme la peli, entonces es que la campaña de marketing es buenísima.  Fíjate tú, al final algo bueno le he encontrado.

 

No me hagáis mucho caso, soy cínica de pura cepa. (Y todavía tengo Zohan pendiente, si no me gusta, puede arder Troya!).

 

viernes, 22 de agosto de 2008

Pipiolín

Parezco un tio, de verdad.


Ésta es mi última semana de vacaciones, y lo único que he hecho ha sido pasar de sofá en sofá, de terraza en terraza, jugar a la wii, ver pelis y beber cerveza con mis amigos. Voy a empezar a segregar testosterona a cascoporro y me va a crecer barba.


Cojonudo. Para empezar ni yo ni mi "pandilla" (es que una amiga gallega usa mucho este palabro, y es tan poco habitual aquí que me he propuesto ponerla de moda. M. que es mezcla de navarro y maña insiste en que use "cuadrilla", pero pandilla es más de verano azul, no?) estamos muy solventes. Como dice M. estamos caninos, sin un euro, vamos. Además una amiga de una amiga se fué a Holanda y dejó a cargo de mi amiga al gato, las plantas y el piso con terraza con vistas a la Sagrada Familia. También se largaron la hermana y el cuñao de M., dejandola al cargo de otro gato y otro piso con terraza. También se unieron al éxodo mis padres, haciéndome responsable de sus dos gatas, de las plantas y del piso, sin terraza (lástima!).


V. se fué a New York New York y no dejó al cargo de la wii (menos mal que no nos dejó al cargo de la perra, que es un husky como un caballo, y con tanto aroma de gato nos hubiera devorado). En resumidas cuentas, que en dos semanas he estado cuidando gatos, regando plantas, recogiendo el correo, tostándome al sol de agosto en terrazas ajenas, haciéndome amiga de los dueños de los colmados pakistaníes de cuatro barrios diferentes (cerveza fría, mmmmmh...) y jugando al Super Mario Galaxy (que es para niños, pero difícil de cojones). Montando cenas en pisos que no son míos y vaciando neveras de comida que no es mía al grito de "esta cabeza de lomo se va a poner mala, que alguien baje a por paaaaan!".


Estupendo! Y tengo jet lag de haber cambiado el horario: dormir hasta tarde, luego siesta, trasnochando... he pillado el nit bus para volver de casa de la hermana de M. a mi casa tantas veces que ya me conozco el horario de paso y a un par de conductores.


Mirad, no me he ido de viaje, no tengo un duro, vivo sola por fin pero llevo el mismo ritmo de vida que a los dieciséis, pero que caramba... son mis vacaciones.


Hablando de volver a los dieciséis... os acordáis que se me rompió el jorl (jejeje... que cabrones los de Apple)? Pues en el tren de vuelta de Girona (esto lo he contado o no? Estoy fatal...) iba yo con mi camiseta de videojuego añejo (supermariooooooo....) y leyendo un manga ( porque no tenía música)... cuando me asaltó un chico. No, tranquilas, no es que me agrediera, pero era un ligón de mucho cuidado. Me contó la mitad de su vida y me hizo mil preguntas. Vive a tres calles de mi casa, maldita casualidad, e insistió en acompañarme en metro desde la estación hasta mi parada, y luego por la calle. Era majo, y monín. Y le gustan los mismos comics que a mi, y los mismos videojuegos. Un friki y una friki y un tren de noche repleto de nórdicos de interrail... Pero no me hacía ninguna gracia que supiera dónde vivo, porque además cometí la tontería de contar la verdad, que vivo sola (si, lo sé, burra de mi, pero el era un ligón de aquí te espero, y yo estaba medio mareada de llevar todo el día al sol de agosto). Así que cuando me acercaba mi calle, le dije "Mira, yo me tengo que ir, pero te doy mi email, me agregas al messenger y hablamos otro día". Cachorillo... casi se hace pis encima de la emoción. Y me fui a casa dando un rodeo, por si acaso.



Hasta ahí bien, no? Pues no. Ya en el tren, cuando me pregunto "y tu que estudias" se encendió la alarma oh-oh. "Esto.... hace tiempo que acabé de estudiar" "pero, que edad tienes?!". El cachorillo tiene veintidós añitos. Recién cumplidos. Contra mis veintinueve. Eso no es problema, pero soy google-girl, y al día siguiente lo googleé (que levante la pata quien no lo haya hecho nunca).


Es un pequeño psicópata. Como todos nosotros, tiene toda su vida metida en internet, pero como pipiolín inexperto, tiene toda si vida en internet con nombre y apellidos. Y gracias a los nicks del messenger, de My Space, y similares, es posible rastrear cada uno de sus movimientos, en foros y blogs. Y tiene ticks muy extraños. He encontrado varios comentarios pasivo-agresivos (sin venir a cuento y bastante inquietantes) en comentarios de blogs, principalmente a lo que parecen ser compañeras de clase. Y bastante recientes, para más inri. Y va a terapia.


No me interesa. Hablé con él un par de veces por el messenger, pero cada vez parecía más turbio el asunto y ya lo tengo sin admisión, yuyuuuu!


Otro ligue que sale rana, mecachis, y otro que le debo a Google.


Jajaja... me encanta esta imagen. He necesitado veinte minutos de rastreo de la web para encontrarla, porque no recordaba en dónde la vi. Jijiji... y lo he vuelto a olvidar. Será la cerveza.

viernes, 8 de agosto de 2008

Se le rompió el jorl

De momento, todavía no hay hamster.

 

Vayamos por partes.

 

Primero se me rompió el iPod.  Pero roto y bien roto, que yo no hago las cosas a medias.  Y se me rompió en vísperas de un viajecito en tren a cierta ciudad del norte.  Así que me monté en un tren de media distancia, rogando que no hubiera hilo musical, porque todavía tengo escalofríos al pensar en cierto viaje a un ciudad del sur, tres horas de tren amenizadas por marchas militares non-stop.  Mis ruegos hicieron mella en quien sea que se encargue de estas cosas, y no sufrí ni bandas militares, ni móviles polifónicos, ni personas gritonas ni otros atentados auditivos.
 

Al día siguiente me pasé por un servicio técnico oficial para que me certificaran la defunción del iPod.  Llego a la tienda y una chica me indica que baje al sótano.  Yo bajo y en el mostrador de reparaciones no hay nadie, pero se oyen voces al otro lado del tabique, estoy a punto de gritar algo pero veo el timbre (menos mal, menos mal que no grité…).  Sale un chico a atenderme, le enseño el iPod después de diez minutos de buscarlo en el bolso, y el chico de cachondeo "sale o no sale?" y me dice "veo que tiene roto el hold, esto te saldrá muy caro si lo mandamos a la casa madre, pero puedo intentar apañar algo, espérate un momento", y se metió otra vez en la cueva.  Y lo que siguió fue (al otro lado del tabique):

 

-         Chicos, que alguno se mire esto!

-         Que le pasaaaaaa!!

-         Que se le ha roto el HOLD?

-         El qué?

-         EL JORRRRLLLLL!

-         Jorrrl!!

-         Jorrrrrllll!   Joooorl JOOOORL!!!  El qué?!

-         El JOOOOORLLL!!! JORRRLL!!!

-    JooooorlQue se ha roto?

-    El joooorl!

 

Menudo servicio técnico se gasta Apple...

 

-         Vale yo mismo me encargo!  Que se le ha roto el hold, no?  Joooorrrl!  Trae pacá, macho.

-         Ale, jorrrl, 'qui tienes, destornillador?

-         Venga, dale!

-         Toma, tío.

-         Ya está, destripado.Uy, que esto no es del hold.  Jooorl!

-         Del que?  Del joooorl?

-         DEL JOOOOORLLLL!!!   JOOOORRRLLLL!! No es el jorl!! Es el cable!

-         Que cable?

-         Que tiene partido el cable principal.

-         Partido?!

-         Si, si, míra, roto del todo…

-         ..... joé... joooorl

 

Silencio absoluto al otro lado del tabique, estoy a nada de salir corriendo y abandonar mi iPod detrás como las lagartijas la cola.  Que vergüenza.

 

-         Y cómo que tiene el cable roto?!  Pero que le ha hecho?!!

-         Dice la chica que se la ha caído.

-         Pero… pero… que bruta!!  De que altura se la ha caído?! Esto no se lo puedo arreglar.

-         Vale, ok, ahora se lo digo.

 

Sale el chico, que me mira con cara de asombrado:

 

-         Oye, mira, que no es el hold – detrás del tabique se oye joooorlll, jorrrll! joooorl!es el cable principal y esto no te lo podemos arreglar, hay que mandarlo a la casa madre, a Holanda, y te va a salir por una pasta gansa, a partir de los 135€, la pieza de recambio a parte, y uno nuevo te sale por 170€, así que no se, yo de ti me iba pensando en comprar otro.

-         Vale, ya me lo temía…

-         Es que está MUY roto – me mira fijamente.

-         Es que se pegó un buen guarrazo, el pobre – de hecho se pegó una serie de grandes guarrazos, pobre cacharrito.

-         Ya, ya…

-        

Eso es lo que dice, pero se que lo que está pensando es "cómo coño has podido partir un cable que va protegido por una carcasa de acero?!".  Pero eso es algo que no se ni yo.

 

Total, que o hamster o iPod, todo no puede ser.  Estoy estudiando la opción de comprarme un hamster y enseñarle a cantar.  

 

Hoy salgo de vacaciones (hurra!), tendré más tiempo libre (mejor dicho, tendré TODO el tiempo libre) y a ver si me acuerdo y os explico lo que me pasó en el tren a causa de no tener música para aislarme de la gente.