lunes, 25 de febrero de 2008

Raros

Ayer domingo fui al cine por pura higiene mental.  Llovía, había niebla (si, todo junto), hacía frio y era domingo tarde.  No tenía ni idea de que película íbamos a ver, ni dónde estaba el puñetero cine underground, pero Flora iba a ir sola, y me había pedido que la acompañara y me sabía mal negarme.  Además me había pasado todo el sábado y todo el domingo pegada a mis comics, a mis novelas de ciencia ficción y a mi ordenador, y no me parecía demasiado sano.  Así que me obligué a vestirme, coger el paraguas y salir de casa con Flora.  Me confesó que ella había decidio ir al cine por la misma razón, por no quedarse en casa pegada a su ordenador.

 

Vimos una película francesa en versión original subtitulada, en un cine vacio.  Bueno, vacío no, cuando ya habían apagado las luces entró un grupito y se sentó justo en la fila de delante.  Que hay que ver, tienen una sala entera para elegir y se sientan en la única fila donde molestan.  Pa pegarles.  Pero no nos movimos, estabamos las dos como lobotamizadas, se notaba que nos habíamos tirado dos días pegadas a un monitor.

 

Y mientras los protagonistas de la peli se sueltan parrafadas super rápidas mientras calan de cigarrillos larguísimos que no se terminan nunca, y se tiran los platos por la cabeza en unos pisos parisinos preciosos, y luego hacen las paces y quedan como amigos, y se presentan a sus amantes respectivos, y todo queda muy chic y muy moderno (cine francés, que quieres…), yo pensaba en mi misma.

 

Para variar, eh?  Que no me tengo el ombligo suficientemente estudiado.  El viernes fui al banco, a la tienda de comics del chico del piercing (crónica del encuentro un poco más abajo), a la otra tienda de cómics, a la librería de ciencia ficción y al supermercado.  Pertrechada con comics, libros, comida y cerveza me metí en casa.  Salí el viernes a cenar a un chino con M. y con E.  El sábado salí sólo a tirar la basura, y el domingo salí a ver a mis padres y ya por la noche al cine.

 

El resto del tiempo lo pasé leyendo tebeos.  Cuando se me acabaron los tebeos empecé una novela, cuando se me cansaba la vista hacía pausas para ver las pelis que me había ido descargando.  También salí al balcón a regar las plantas carnívoras.  Y cuando me vi a mi misma con la novela abierta sobre el estómago, el portátil en las rodillas, viendo una peli de dibujitos y bebiendo cerveza directamente de la botella pense "Que triste es todo esto".  Y por eso me fui al cine con Floreta.

 

A las dos el mundo real nos parecía tan… irreal… íbamos en el metro deslumbradas por las luces, mirando a la gente a la cara, nos parábamos en la calle a ver cosas de lo más normales.  "Mira, una bici verde" o "Mira, un bar con lucecitas", el encierro es lo que tiene.  Y hablábamos.  Y hablando hablando, llegamos finalmente al tema central de nuestras vidas, y creo que la de todos: Dónde está ese amor de nuestra vida que nos prometen nuestras madres, el cine, los libros, el horóscopo y la publicidad de la tele?

 

Y va Floreta y me dice "Si abrieras un perfil en una de esas webs de encontrar pareja, con lo poco convencional que eres, que pondrías?  Pondrías de verdad que cultivas plantas carnívoras, coleccionas cómics y te has vuelto a enganchar a la serie esa?(Si, a Floreta se lo he contado, minimizándolo un poco.) "  Y me dejó echa polvo. 

 

El viernes mi amigo E. me dijo que haría buena pareja con su amigo Freddy.  Me explicó como era el candidato, y me pareció bien así que le pedí que le hablara de mí.  No pude evitar preguntarle porqué creía que pegaba para mi.  "Porque es rarito, como tu.  Pero oye, es guapote y buen partido".   Que bien, otra patada en mi machacado ego.

 

Antes de la cena había pasado por la tienda del chico del piercing.  La tienda tiene dos plantas.  El chico Piercing curra en la planta de arriba, los comics que yo compro están en la planta de abajo, donde irónicamente el chico que atiende es un capullo.  Crucé la planta de arriba muy dignamente y mirando al frente en dirección hacia las escaleras que lleban abajo "me habrá visto?" Pensé.  Por suerte en ese momento me llamó V. y mientras hablaba con él di un par de vueltas por la tienda como quien no quiere la cosa, y no vi al chico-Piercing.  "Bueno, no pasa nada, hoy no debe currar, voy a por mis comics".  Bajo las escaleras, le pido al chico borde que me baje un libro del estante de arriba, el chico se olvida de que es un borde y me ayuda amablemente, y me cobra amablemente y todo y no se queja de que le pague con tarjeta. 

 

Subo de nuevo para irme pero me quedo mirando unos fanzines, y cuando me doy la vuelta ahí están, el chico-Piercing y otro dependiente que no había visto nunca y que también es alto, guapote y lleva el pelo largo:  Mirándome, a mi, los dos, uno junto al otro.  Yo me pongo nerviosa y me giro de golpe.  Me quedo de cara a los fanzines otra vez.  "Mierda! En menos de dos segundos he dado una vuelta de 360º, ahora seguro que se piensa que o les espío o les robo".  "Dignidad ante todo, Cucaracha!".  Me giro de nuevo, con la espalda bien recta y la bolsita con mis comics bien visible, para que vean que yo no robo: soy una clienta.  Y me voy por la puerta.  Creo que me siguieron con la mirada inlcuso cuando ya estaba en la calle.  Y me alejé dignamente repitiendo mentalmente "No tropieces, no tropieces, no tropieces".

 

Que genial todo.  No sólo me veo rara, sinó que mis amigos creen que soy rara, y ahora incluso me deben considerar rarita en una tienda de comics donde por definición los clientes suelen ser raritos.  Ah!  Y me gusta un dependiente rarito, y me quieren presentar a un tal Freddy El Rarito.

 

Pues nada, dejad que los raritos vengan a mi, que yo escribiré sobre ellos!

 

 

 

P.D: En todo el fin de semana los únicos hombres que me dieron conversación fueron mi amigo E., que no cuenta porque tiene novia y le es fiel y el dueño de la librería de ciencia ficción que me habló entusiasmado del libro que acababa de comprarle.  No existen muchos aficionados a las novelas rusas de fantasía ficción de vampiros post-modernos sueltos por las calles de Moscú.  Raritos,una vez más.

viernes, 22 de febrero de 2008

Fracción de fracción

Hay veces en que explicar algo sin decir "la he cagado" es complicado.  He recibido una llamada de Mi Banco.  La chica llamada Sonia me explica que tienen el recibo del segundo pago de mi declaración de hacienda.  Así tal cual lo ha dicho:

 

"Holabuenos dias.  Señora Cuca?  Soy Sonia de Su Banco, le llamo porque tenemos aquí el papel del segundo pago de la declaración".

 

"Hola?"

 

"Señora Cuca?"

 

"Si, hola, soy yo"

 

"Que tenemos aquí el papel del segundo pago".  Que me quiere decir?  Porque no enseñarán estas cosas en el colegio?  Que quiten la clase de plástica y enseñen Finanzas para el Contribuyente o  algo así.  Me siento tonta ahora mismo.

 

"Eh…. Vale?"

 

"Señora Cuca?  Le digo que tenemos el segundo pago"

 

"Ok, y?"

 

"Pues que que hacemos?"  Que qué hacemos?  Pues tu te explicas mejor y yo te escucho, eso es lo que vamos a hacer.

 

"Mira, lo siento, no te entiendo"

 

"Pues, señora Cuca, tenemos aquí su segundo pago de 250€, y nos falta el primero, que es de 150€, entiende?"

 

Ahí ya he alucinado pepinillos.  Esta es la historia abreviada:

 

El banco ha pagado mal mi la declaración de la renta.  No se que han hecho pero me han fraccionado el pago, y yo lo había pedido pagar todo junto.  El pago completo son 700€ (aprox), pues a Mi Banco le ha dado por fraccionar el pago de la siguiente forma: el primer pago de 150€ y el segundo de 250€.  Lo entiendeis?  Pues yo menos.  Además me han cobrado el segundo pago sin haber cobrado antes el primero, por lo cual se les ha bloqueado todo el asunto en el sistema y tengo que ir mañana en persona a llevarles otra vez la declaración.   Yupi… yupi… Y en ningún momento ha dicho las palabras mágicas que lo hubieran aclarado todo "Ha habido un error y debe traernos de nuevo la declaración para que podamos enmendarlo".

 

He hablado con la contable de la empresa (el ángel de la guarda que me hizo la declaración porque como soy fiscalmente inútil no pude arreglarme con el programa padre) y ella ha sacado la siguiente conclusión:

 

Por las cifras que me ha dado la cajera resulta que el banco ha metido la pata hasta la ingle.  Por error han fraccionado la  fracción del pago.  Es decir, si son 700€ y fraccionas salen por 300 y 400, no?  Pues en lugar de fraccionar el total (cosa que además yo no había pedido) la loca ha fraccionado también el segundo pago: 150 y 250.  La fracción de la fracción.  Y naturalmente no les cuadra nada y se han vuelto locos.  Y tengo que volver a Mi Banco con mi copia de la declaración bajo el brazo y volver a empezar.  Por supuesto tendré que vigilar la cuenta corriente con lupa, que no se me lleven ni un euro de más, ni dejen de cobrarme un céntimo y Hacienda me riña.

 

Mal karma, verdad?  PUES NO!!  Es estupendo!

 

La tienda de cómics del Chico del Piercing está puerta con puerta con Mi Banco.  Jijiji… soy una adicta…!

 

Ese chico del pierrcing que me va a vender esos cómics que son mi opio… y que además es alto, de pelo negro y mirada oscura, como me gustan a mi, que tiene una mirada tan profunda que si te mira fijamente te caes dentro de su mirada.  Y que no me hace ni caso.  Y que es un friki.  Y está mu flaco.  Pero me gusta y además vende comics.  
 
Tambien podría ir a la tienda sin tener que pasar por el banco, pero el banco me ha dado la excusa para ir hasta la tienda y consolar mi penoso estado de ánimo con uno o dos buenos cómics y la visión de un hombre guapo.

                                                                                                                                

 

 

 

 

jueves, 21 de febrero de 2008

Mi secreta realidad luminosa

Ha salido el sol, el AVE ya circula y no se ha caído el edificio.  

 

Mmm… llevo tantos días pensando que esta vida mía es un desastre que tengo ya la sensación de que lo he pensado toda la vida.  O es que ciertamente lo he pensado siempre?  Da igual.  Que estoy muy cansada y parece que siempre funcione con el indicador de "low battery" encendido.  Y encima tengo una preocupación más.

 

Me he vuelto a obsesionar con una afición friki que abandoné hace años (por mi bien y el de mi economía, se puede decir) y que incluso me da vergüenza admitir por lo infantil que es.  Imaginaros: Me da vergüenza admitir mi recién recuperada adicción en mi blog anónimo.  Que no cunda el pánico, no son drogas.  Es peor.  Son comics.  Pero no voy a decir que comics!!!

 

Estoy tan pillada que tengo que dejar los contratos de lado, silenciar el teléfono y ponerme a buscar información en internet sobre el tema en horas de trabajo porque no me lo puedo quitar de la cabeza.  Tampoco es que necesite muchas excusas para dejar de revisar este agobio de contrato (siendo sincera).

 

Post-it mental:  Esto puede ser síntoma de un TOC (transtorno obsesivo compulsivo), si lo juntamos con unos cuantos tics extraños más que sufro (como por ejemplo una fobia a las multitudes y que no soporto los silbidos) me da razones sobradas para buscar ayuda profesional.

 

Es más, esta tarde tengo yoga y ya estoy pensando en si después de la clase me dará tiempo de pasar por cierta tienda a buscar material con el que acallar el mono, y también estoy sufriendo por si no encuentro en internet el material que no encuentre en las tiendas. 

 

Pero es que… entendedme… Vivo entre dos mundos.  Uno real, el de las cosas palpables, que es gris, monótono, limitado, aburrido, donde pago alquiler y se me cuelga el PC, me enfado con mis amigos,…  y otro irreal pero brillante, emocionante, siempre nuevo e ilimitado, donde todo tiene cabida, todo acaba bien, todos son héroes (y hay una historia de amooooor....!!).

 

Un mundo irreal pero luminoso o un mundo palpable pero gris…  Tengo 28 años, joder, un trabajo de responsabilidad, me mantengo a mi misma, me tengo por una persona práctica y con los pies en la tierra.  Mi post anterior ya es en si mismo una declaración de principios… pero no puedo vivir sin ese ladito fantasioso de mi.  Esa parte de mi ser que espera nerviosa a llegar a casa y seguir con mis amiguitos de la realidad inventada.  Que se plantea gastarse el equivalente al alquiler de un mes en recuperar una afición que tuvo de adolescente.  Que le da vergüenza reconocer de que se trata y que se moriría al instante si el informático llamara ahora para decir "Que cojones has estado buscando en Google la durante la última hora, niñata??!!".

 

Que opciones tengo?  Una es negar que esto me esté pasando.  Lo descartamos, verdad?  Barrer bajo la alfombra no funciona a largo plazo.  Otro es admitir que tengo un problema y buscar un psicólogo que me escuche.  Es evidente que deben de haber causas subyacentes, como un problema de autoestima (juas, me lo dices o me lo cuentas?), o una ligera depresión (si, seguro?), o estrés(venga ya...).  Pero me gastaría en terapia lo que me puedo gastar en comics.  Mmmm… diríais que esto último son palabras de un yonki?

 

Otra opción es seguir adelante con mi afición, porque al fin y al cabo no hago daño a nadie, y si administro bien mis adquisiciones no suponen una carga en el presupuesto mensual (es decir, nada de comprar de golpe media colección de comics y veinte vídeos, por decir algo, sino darme un caprichito cada semana, un comic o un DVD y nada más).  Y es como la que se compra el Hola cada semana, o el fan de un cantante o el que es aficionado a la Formula 1.  

 

Ciertamente prefiero la última opción, tomarme una dosis de cordura concentrada y seguir adelante con moderación.  Aunque debo reconocer que lo que más me preocupa no es tener una afición absorbente, o que comporte una importante inversión económica, sino que sea una fición que no me atrevo a reconocer.

 

Y no son drogas, ni es porno, ni es ilegal, ni nada morboso.  Sólo que me da vergüenza… Cuando espero el autobús no me vienen ganas de fumar, cuando mis amigos fuman, no me apetece un cigarrillo, cuando acabo de cenar sólo rara vez pienso en ello… pero cuando no encuentro el número atrasado que quiero, o descubro que ese episodio no llegó a nuestro país, me fumaría la mitad de la fábrica Philph Morris.  Creo que lo que me avergüenza es la intensidad de mi afición, más que la afición en si.

 

Pero bueno, como suelo decir, sobreviviremos.

 

 

P.D.: Entre el rato que he dedicado a investigar en internet, más el rato empleado en escribir este post, si fuera 100% honesta debería entrar en el despacho de Superjefe y pedirle que el día de hoy me lo descuente de la nómina.

 

 

 

lunes, 18 de febrero de 2008

Moléculas inestables

Dicen que las emociones son sólo química y yo estoy de acuerdo.  Y es un poco triste pensar así, porque sin venir a cuento últimamente tengo la sensación que algo muy bueno me va a ocurrir.  Si todo el yoga que hago me hubiese vuelto más espiritual y no fuera tan cínica ahora estaría diciendo que "el universo tiene una sorpresa para mi, lo presiento".  Pero como he dicho soy cínica y no me queda otra que convencerme que hay una molécula traviesa circulando por mis venas dándome esperanzas absurdas.

 

También tengo una molécula traviesa que me provoca vergüenza.  Yo voy andando tan tranquila por la calle y de repente empiezo a sentir vergüenza y como si me hubiera puesto en ridículo, pero sin haber hecho nada.  Estoy de atar.  Por ejemplo estoy en mi escritorio actualizando la base de datos de contactos y empiezo a sentir como si estuviera haciendo el ridículo.  Es tan absurdo y tan sinsentido que lo ignoro siempre.  Pienso "Mira, la molécula del rídículo otra vez anda suelta" y sigo como si nada.  

 

De vuelta a la molécula de las esperanzas vanas: lleva días pululando por aquí.  Esa sensación que me embarga a ratos, como de que es mi cumpleaños y se seguro que alguien me va a regalar algo que me va a encantar, es bonita.  Me dan ganas de dar saltitos y de abrir mucho los ojos.  Pero luego la jodida molécula se diluye y me quedo sin esperanzas y sintiéndome una ingénua por habérmelo creído.

 

Y se lo que me diría la gente, que si me siento así es porque algo va a pasar realmente: Un chollo de alquiler, un gran regalo, el amor de mi vida…  Pero no, señores, a mi la Disney nunca me ha gustado, y si no lo veo no lo creo.  Si a un lado de la balanza pongo el Universo y su plan Inefable, y en el otro pongo a la Química del cerebro y sus moléculas traviesas, lo siento pero gana la molécula.  Un deja vú?  Un fallo químico.  El amor?  Una reacción química para mantener viva la especie. 

 

Si, la gente que tiene fe es estadísticamente más feliz, enferma menos, vive más.  Pero cuando en tu interior hay algo que te obliga a mirar a la realidad a los ojos, sin filtros rosas de por medio, no hay fe que resista.  "Tener fe significa no querer saber la verdad." dijo Nietzsche.  Y así estoy yo, dividida.  Me encantaría que esta esperanza fuera el preludio de algo real, pero no tengo fe para confiar en mi intuición.

 

Y mira que hay que ser chunga para decir  "Siento que algo maravilloso me va a suceder: Vaya mierda".

 

 

 

 

lunes, 11 de febrero de 2008

El Café de las Especias

Hay en el zoco de Marrakech un lugar llamado Le Café des Epices.  Si llegas allí por la tarde, cansado de caminar, acalorado y mareado por el colorido de la medina, y te tomas un té, y desde los balcones que dan a la calle, o mejor, desde la terraza-mirador, ves como va atardeciendo, vives un momento que no olvidas jamás.  El interior está en penúmbra y es fresco, y huele a miel, menta, canela, a almendras, a azúcar, y de la calle te vienen los sonidos amortiguados, y entra la luz rojiza del atardecer por los ventanales.  Y la música es la mezcla perfecta de chill out europeo y exotismo árabe, hipnótico, y te quedarías en ese lugar toda tu vida.

 

Yo volvería a Marrakech sólo por vivir ese momento de nuevo.  Y ya se que ce n'est pas possible, pero lo he deseado tanto, y tantas veces últimamente!! La semana pasada cada día redactaba en mi cabeza un post para explicar todo lo que estaba pasando, pero sin dejar tiempo a respirar llegaba otra oleada de problemas y tenía que dejarlo todo para atenderlos.  Así que en lugar de media docena de post llorosos, voy a escribir un solo post post-cataclismo, hago punto y aparte, y que la semana pasada se quede en el recuerdo como la que espero sea la peor semana del 2008, y que no haya otra igual.

 

Vayamos por partes.

 

Hogar, dulce hogar.

 

Eramos cuatro.  Si, éramos. Y de los cuatro dos, Flora y Fauna, eran pareja.  Un día Fauna desapareció, cuatro días sin saber de él, sin contestar las llamadas ni nada, al final le exigimos una respuesta de "o contestas o nos plantamos en tu trabajo, o en casa de tus padres o vamos hospital por hospital hasta dar contigo o con tu cadaver".  Respondió "Estoy bien, ya hablaremos".  Flora estaba destrozada, porque llevaban una época flojilla, pero la reacción de él estaba siendo desmesurada.  Pues no nos queadaba nada por ver…!  El mal bicho esperó un día que sabía estaríamos todos trabajando, volvió al piso recogió todas sus cosas y se piró para siempre.  Ahora somos tres.  Florecilla está que se muere.  Os lo podéis creer?!  Lo normal es : Corto contigo y luego me mudo.  Pero no,… para que cortar pudiendo mudarte?   Pimpinela, tan considerado con los sentimientos del prójimo estuvo haciéndole burlas a Florecilla mientras la pobre lloraba a moco tendido.  A mi de ver tanta gente mala me dio un ataque de ansiedad que no podía para de llorar.  Flora destrozada, Pimpinela es un capullo, Fauna otro capullo, tenemos que buscar compañero nuevo y de momento, muy buenas experiencias no he tenido.  La casera presionando, y yo cada vez más convencida que es algo totalmente aceptable pagar la mitad de mi sueldo para poder vivir SOLA ya de una vez.  Bonito panorama, si.

 

Me emborraché con Flora un miércoles por la noche, el jueves a trabajar con resaca, y me peleé con Pimpinela casi a diario. 

 

Hacienda somos todos

 

Mi madre me tenía sorpresa preparada… una carta de hacienda según la cual les debía la declaración de la renta del 2005!! Le preparo una carta de autorización a mi madre, con una lista de los datos que necesito y la mando a la delegación de hacienda a que me solucione el marrón.  Pues la tía ignoró mis instrucciones, que llevaba por escrito mecanografíadas (no hay que subestimar la capacidad de liar las cosas que tiene mi madre),  compró unos impresos que no tienen nada que ver con la declaración de la renta, no me trajo nada de lo que le había pedido y encima cuando hablé con un funcionario por teléfono para intentar esclarecer que había pasado entre mi madre y hacienda, me enteré de que: Tendré que pagar, y seguramente tenga que pagar también una multa por el retraso.  Joé, por un favor que le pido a mi madre…

 

Facilidades?   Ninguna.  Por teléfono no te solucionan nada, hay que ir hasta la delegación, que tiene un horario de lo más adecuado, de nueve de la mañana a dos de la tarde.  Señores de hacienda:  Ya les haré la declaración del 2005, ya que me la piden tan educuadamente, pero que sepan que mi jefe está mosca  conmigo por todas las veces que he tenido que salir corriendo de la oficina a buscar un papel al banco, a la ETT para la cual trabajé en el 2005, al otro banco… .  Como yo en el 2005 ni siquiera sospechaba que tenía que hacer la declaración, no guarde un solo documento.  Esos que te mandan que ponen "Información de interés fiscal", sabeis?  Pues yo pensé "Tendrá interés para el fisco, pero para mi ninguno.  Ala, lo tiro!".  Recuperar la información, sobretodo para mi, que soy fiscalmente idiota y muy pardilla en estos temas ha sido un suplicio.  Finalmente parece que tendré que pagar algo, no mucho, y que me ahorro la multa no se bien porqué (porque esuve a punto de llorarle por teléfono al funcionario, lo notó y le di pena?  No lo sé).

 

El pan nuestro de cada día

 

O lo que es lo mismo: Supercurro.  Que he estado a un tris de quedarme sin mi adorado supercurro.  Un mal paso por aquí, una crisis económica mundial por allá, unos gastos mal calibrados más allá… resultado:  Bye bye oficina suiza!  Bye bye oficina en Shanghai!!  Y la decisión estaba entre decirle Bye Bye al Superfeje alemán o decirle adiós y gracias a … mi Superjefe!!!  Que nos ha pasado rozando la guadaña laboral!!!  Que me iba al paro, con lo que me quiere hacienda!!   Pero fíjate tú, aquí curramos igual de bien pero más barato, somos un chollo.   Eh! Y he aguantado el tipo como una jabata, que nadie tiene que notar que me paso las noches con Florecilla llorando sobre mi hombro, gritándole a Pimpinela y sufriendo porque el programa padre me da error.  

 

La cosa se ha estabilizado, pero por diossss que mal lo hemos pasado!  Y tengo que hablar con Anne, a ver cómo están.

 

La salud ante todo

 

Por fin me decido a ir a la dermatóloga a que me mire las pecas esas raras y unas verrugas que me quiero quitar. Como me he cambiado de mútua, elegí dermatólogo a dedo sobre la oferta de médicos de la nueva mútua.  Pido cita, voy, me hace esperar hora y media.  Entro a la consulta, me mira así como por encima, me dice que las verrugas que no las piensa ni tocar, que el laser deja cicatriz y luego la denunciaría (lo juro, me lo dijo así tal cual), luego me dice que soy demasiado blanca (que dice usted que qué?), pero que todas mis pecas son "buenas" (gran diagnóstico, señora), que me regala una crema que es suya pero que no le gusta (yo flipando), coje un libro de encima de su mesa, arranca una hoja con fotos de pecas "malas" me lo da a modo informativo (ya no puedo flipar más) y me despide.

 

Sufrí tanta ansiedad que se me pasó por la mente el quitarme las pecas quemándolas con un cigarrillo encendido ( y fumarme el cigarrillo además).

 

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Mañana me traen la declaración de la renta (una amiga contable me ha hecho el favor), la llevaré a la delegación y pagaré lo que me pidan, no voy a protestar más.  Esta noche viene la casera, me da igual lo que me diga, me da igual, o a lo mejor me he cansado de ella y me voy de ese piso y que putee a otro.  Mi puesto de trabajo se ha salvado, sigo teniendo trabajo.  Mis pecas me dan igual, no quiero preocuparme más de nada.    

 

A lo mejor me piro a vivir sola, y como no tendré un céntimo de sobra pasaré los ratos que no esté trabajando contemplando mis pecas con un espejito.  No se, con un futuro tan esperanzador, es lo único que me apetece hacer.