viernes, 30 de junio de 2006

Cucaracha quiere ser guays

Cucaracha no encuentra la felicidad. Piensa que los demás son muy felices y ella no. Así que observa a la gente en el metro, en los bares, en el trabajo... y de esas observaciones nacieron ideas muy absurdas.

Yo me meso los cabellos y le digo:
-Cucaracha, la felicidad está en ti.
-No, no! Yo sólo soy una cucaracha, mira ese pseudo-hippie, es feliz!
-No Cuca, no más que tu.

Y Cuca hace caso omiso de mis palabras. Se compra una camiseta rota (podeis encontrar estupenda ropa nueva ropa en cualquier tienda del centro), y dice, ya soy un poco más hippie, ya soy un poco más feliz. Pero no es verdad...

-Autoestima, ser hippie no me ha hecho feliz
-Hija, que te lo tengo dicho...! La felicidad...
-Uiiii! Mira ese pseudo-intelectual! Esas gafas de pasta, anotando profundos pensamientos en su moleskin, se ve tan... tan... especial! Se mira al espejo y debe ser feliz...
-Cucaracha, comportate!

Pero ni caso, la tia boba! Como no tiene dioptrias, y llevar gafas de vista sin graduación es estúpido incluso para Cucaracha, sólo se compra la moleskin de los cojones.

-Autoestima, creo que ya soy especial, ya puedo ser feliz?

Me desespeeeeera! Ahora Cuca se sienta en los bancos de los parques a escribir en su moleskin... la lista de la compra. Pone cara de tener el alma torturada por la mediocridad del mundo, de leer a Nietsche y no ver la tele JAMÁS ( y es mentira, veia House todos los martes!). Pobrecita...

Ya ha pasado por la fases quiero ser heavie, quiero ser grunge (llegó un poco tarde, Kurt Cobain llevaba tres años muerto), quiero ser mariliendre, quiero ser nihilista,...

La moleskin le pesa en el bolso, así que supongo que abandonará pronto esta fase...

jueves, 29 de junio de 2006

Autoestima de Cucaracha

"Soy una cucaracha
Quiero extinguirme,
por favor, que alguien me pise."

Esa es mi dueña, Cucaracha. Yo no elegí ser su autoestima, una oposita, saca la oposición a la segunda, y junto con el título de Autoestima Calificada, te asignan tu plaza. Y me tocó ser la autoestima de Cucaracha. Así que soy bajita, tengo un sentido del humor cínico y negro como su caparazón, me defiendo del mundo con mi legua bífida y mi linia de pensamiento absurdo.

Mi jefa se va arrastrando las orejas por el mundo, y yo a su lado, encorvando la chepa, soltando rios de lágrimas... pero la tia no me hace ni caso. Yo intento dialogar:

-Cuca, que ya no es como al principio, ya no me haces caso...
-Es que han cambiado muchas cosas, Autoestima.
-Ya no nos reimos juntas, ni me luces, ni hablas de mi a tus amigos...
-Es que estoy muy ocupada, tu no lo entiendes, Autoestima.

Y nada, que me desespera. Así que me he largado a dar una vuelta, sin Cucaracha. A ver mundo.

"Cucaracha,

Espero que estés bien sin mi, creo que no vas a notar mi ausencia, pero yo te sigo queriendo. Pedir la excedencia ha sido una dura decisión, espero que lo puedas entender.

Te quiere,

Tu Autoestima"

martes, 27 de junio de 2006

Silencio

Me gusta el silencio



No oir nada, o sólo mis latidos y mi respiración. Y me gusta la gente que aprecia el silencio.




La gente que aprecia sinceramente el silencio somos pocos. Mucha gente te dirá que les gusta, pero enfréntalos a la nada sonora. Silvarán, repiquetearna las uñas sobre la mesa, carraspesrán y se pondrán nerviosos.



Cuando como, me gusta hacerlo en silencio, saboreando la comida. Muchas personas que conozco, no pueden hacerlo. No pueden comer y hablar al mismo tiempo, así que dan golpecitos, te hacen preguntas perogrullas para que llenes el vacío mientras ellos comen. Y si esquivas la conversación pueden llegar a ponerse agresivos. Intentan darme conversación mientras me lavo los dientes!!



No me gusta que disturben mis momentos de silencio. Que chasqueen los dedos frente a mi cara, que me pellizquen el costado, que peguen alaridos. Has roto mi silencio, tengo que volver a empezar, les diría, pero están atemorizados por el vacío, y no me entienden.



El silencio me ayuda a ordenar mis lineas de pensamiento, a no pensar si no quiero, a sentir mi cuerpo. El silencio me llena de paz y a la vez de fuerza.

lunes, 26 de junio de 2006

Lagrimitas de Rapunzel (pooobre de mi...!)

Mi vida se ha detenido en una especie de hibernación. Sigo haciendo mi vida, pero en una especie de burbuja, no tengo ilusión por nada y cualquier chorrada me entristece. Alguien diria que es una depresión, pero ayer descubrí que lo que em hace falta es una palmadita en la espalda.



Tengo demasiados pequeños problemas, y ningúna sitio donde refugiarme. En el trabajo tengo los marrones habituales en un curro, eso no es el problema, lo considero lógico y normal, pero después llego a casa y mis compañeros de piso han vuelto a desplegar su arte para desmontar el piso a cachos.



No són mala gente, pero incluso el yayo de 30 y pico es incapaz de cambiar una bombilla, y me persigue por el piso bombilla en ristre y lloriqueando “y ahora que? Y ahora que hacemos?” A lo que yo le contesté ”Plantala a ver si crece una mata de bombillas!”. Tardó dos semanas en entender que eso significaba : “Baja a la tienda, compra una bombilla nueva y cámbila, canelo!”. Así que gracias a esta demostración empírica, ya sabemos que los impulsos eléctricos tardan dos semanas en orientarse en su cerebro.



Luego vuelvo a casa de los papás de Rapunzel y són más y más pequeños problemas. Y luego quedo con mis amigos y sólo me traen más y más problemas. Problemas pequeños, pero seguidos, y sin pausa, y sin respiro, Rapunzel ayúdame, Rapunzel escúchame, Rapunzel consuélame...!! Y Rapunzel se está quedando calva... ay, mi trenza!



Y yo me apaño muy bien sola, y me sobran fuerzas para secar lágrimas, cambiar bombillas, reparar grifos y arrimar un hombro a dramas ajenos. Pero por favor, decídeme algúna vez que os importo! Que valorais lo que hago! No soy vuestra criada, ni el fontanero ni psicóloga... lo que quiero de vez en cuando es una palmadita en la espalda, porque si no... cómo sabré que vale la pena?

viernes, 23 de junio de 2006

Primer porqué

Volvia de mi clase de relajación, pensando en porque me pasan cosas taaan absurdas. Llego a mi super-piso compartido y me encuentro con un infierno al estilo Dante, por niveles. Cuando por fin consigo llegar a mi cuarto, me planteo:

Llamar a un fontanero.
Llamar al cristalero.
Contratar un equipo de lipieza y desinfección.
Echar a alguno de los campistas que se han instalado durante estos dias.
Matar a alguno de los habitantes de la casa.
Empezar a llorar.
Crear un blog y contarlo todo.

Que opción creeis que ha ganado? Muy bien! Bienvenidos a mi Torre!!